EN JESUCRISTO ESTA LA SALVACION Y TODAS LAS POSIBILIDADES.
“Nuestra reunión con el Señor Jesucristo”
“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él…”
2 Tesalonicenses 2:1
2 Tesalonicenses 2:1
I. Introducción.
A. Salutación.
B. En Gurabo, Caguas, San
Juan, Washington, Nueva York, Ciudad México, Buenos Aires, París y las
demás ciudades alrededor del globo, casi todos los días se efectúan
infinidad de reuniones
en las que participan oficiales o personas influyentes. Algunas
se realizan “a puerta cerrada”; otras, en total secreto. Los más
poderosos celebran “reuniones cumbres”, es decir, de más alto nivel e
importancia.
1. El nombre de este servidor nunca aparece en la
“lista de invitados”
para reuniones tenidas por “importantes” en los círculos
políticos, financieros, culturales o sociales. Obviamente, no soy
persona importante para quienes convocan o participan en tales
funciones.
-Pero, no me siento despreciado, acomplejado
ni mucho menos envidioso, pues, en realidad, me interesan muy poco sus reuniones.
2. Estoy pendiente a una
“reunión” particular
más importante que cualquiera entre presidentes, reyes o
cancilleres, habiendo sometido ya mi nombre para inclusión en la
“lista oficial de invitados”. Me refiero a una “reunión” señalada por el
apóstol Pablo en su segunda carta a los cristianos en la ciudad de
Tesalónica, en la antigua Macedonia, al escribir aquel ilustre varón:
“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y
nuestra reunión con él
…”
(2 Tesalonicenses 2:1).
a)
¡Conque hay una futura reunión programada para con el mismo Señor Jesucristo!
Por asombroso que parezca, asimismo enseña el Espíritu Santo. Una reunión
con el mismo Ser divino por medio de quien, y para quien, fue creado este
tremendo universo, incluso nosotros los seres humanos (Colosenses 1:16). Con el unigénito Hijo de Dios, en quien mora toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 1:19), teniendo él potestad sobre la vida y la muerte.
b) Esta maravillosa reunión
exclusiva con Cristo, sí, ¡que me interesa sobremanera! Estoy muy
ilusionado con figurar entre los convidados. No quisiera perderla, por
nada del mundo. Al proyectarme en ella, se me conmueve el espíritu
dentro de mí en anticipación de tan emotiva experiencia.
c) Y usted, respetado amigo, querido hermano, ¿desea participar en ella? ¿Reunirse con Jesucristo mismo?
¿Ya ha sometido su nombre a Dios para ser incluido en la “lista de invitados”?
3. Para estar presente en la reunión que sea, es preciso saber
cuándo
y
dónde
será efectuada, como además los
requisitos de entrada.
a) Usted llegó a esta reunión porque se interesó en ella, verificando la hora y el lugar.
b) Asimismo respecto a la
“reunión con… nuestro Señor Jesucristo”,
es necesario informarse acerca del tiempo y lugar programados, cotejando cuidadosamente los requerimientos para admisión.
II. Esta futura e importantísima “reunión” con Jesucristo,
¿para cuándo está programada?
A. Precisamente, ara el tiempo de
“la venida de nuestro Señor Jesucristo”
. El mismo texto título lo dice.
“Pero
con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él…”
Claramente, la reunión con el Señor está programada para el día
de su Segunda Venida, estando estrechamente vinculados los dos eventos.
B. La
cuestión del tiempo
de la Segunda Venida de Cristo inquietaba grandemente a no pocos
cristianos en Tesalónica, al igual que a muchos creyentes del presente.
Orientándolos y tranquilizándolos, el apóstol Pablo escribe lo
siguiente:
“Os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro
modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni
por carta como si fuera nuestra, en
el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en
ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía
…”
(2 Tesalonicenses 2:1-3).
1.
“El día del Señor está cerca.” “Cerca”, en este contexto, es
adverbio de tiempo, relativo por naturaleza.
“Cerca”
, sí, en el
contexto de la eternidad
, donde
“un día es como mil años, y mil años como un día”
(2 Pedro 3:8). Sin embargo, no tan cerca en el
contexto de lo terrenal, verdad que el apóstol Pablo asienta para los tesalonicenses, y por ende, para la consideración de todo cristiano.
2.
“Nadie os engañe en ninguna manera”
acerca del tiempo fijado para
“la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él”
, exhorta Pablo. O sea, parafraseando: ¿qué están pensando, oh
tesalonicenses? ¿Acaso que esa reunión sea para muy pronto? No es así.
No se engañen. Si lo proyectan como para dentro de pocos años, se van
a frustrar, exponiéndose a dudas, las que, a su vez, conducen a la
incredulidad, cuyo fruto son burladores que dicen:
“¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en
que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el
principio de la creación”
(2 Pedro 3:3-7).
a) Para el
tiempo actual
,
esta advertencia viene como anillo al dedo, pues muchos
mensajeros, asegurando hablar de parte de Dios, se atreven a fijar
fechas exactas para el retorno de Cristo, o afirman que está a la
puerta, profetizando su Venida para antes de que pase esta generación,
etcétera.
b) En contraste, el Espíritu Santo aconseja
cautela
con el asunto del tiempo para la Segunda Venida y la reunión de los santos con Cristo. Efectivamente, dice:
no se desesperen, hermanos. Tengan paciencia. La reunión está en pie.
Pero, sepan que Cristo no vendrá pronto. De hecho,
“
no vendrá sin que antes
venga la
apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de
perdición… a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y
destruirá con el resplandor de su venida”
(2 Tesalonicenses 2:3-10).
III. Esta futura e importantísima “reunión” con Jesucristo,
¿dónde será efectuada?
Ya sabemos
cuándo. Ahora, nos proponemos
verificar el lugar. Una vez informados, también debemos determinar
cómo llegar
al lugar de la reunión. La información clave al respecto la
encontramos en la primera carta del apóstol Pablo dirigida a la
iglesia en Tesalónica, comenzando en el 4:13 y hasta el 5:4.
A.
El lugar para la reunión es identificado
en el 4:17.
“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos
en las nubes
para recibir al Señor
en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
“En las nubes… en el aire.”
Vuelvo a repetir:
“En las nubes… en el aire.”
Así pues, definitivamente, el lugar de nuestra reunión con Cristo
no es ningún punto sobre la superficie del planeta Tierra. No
es esta bella plaza del pintoresco pueblo de Gurabo. Tampoco es
Jerusalén, o el Israel de actualidad. Seremos reunidos con él
“en las nubes… en el aire”, y que conste, no para volver
con él a morar en la tierra durante un susodicho “reino milenario
terrenal”, ya que el Espíritu Santo añade:
“y así estaremos siempre con el Señor”. O sea, los que son
tenidos por dignos de ser admitidos a esta reunión con Cristo, ¡jamás
volverán a pisar el globo terráqueo! Subiendo muy por encima de él,
dejan atrás para siempre todos los sufrimientos, angustias y dolores
característicos de él, incluso ¡la muerte misma! ¡Se liberan
eternamente de sus amarres y corrupción! Ya lo vemos claramente, ¿no?
Esta gloriosa reunión con Cristo
“en las nubes… en el aire”
es la
antesala
a nuestra morada eterna con Dios en
“tierra nueva, con cielos nuevos”
, los que él está preparando para los que le aman y obedecen.
B. Pero, surge una gran problemática, a saber: ¿
cómo llegar
a esa reunión
“en las nubes… en el aire”
en estos
cuerpos de carne y sangre? ¡Imposible! ¡Totalmente imposible!
Queremos ir, pero no podemos subir al cielo por encima de esta tierra
en estos cuerpos mortales. Entonces, ¿cómo llegar? La explicación la
hallamos desde el 4:13 en adelante.
1.
Los cristianos que ya murieron
“en el Señor”
(Apocalipsis 14:13),
fieles a él hasta el último suspiro de su vida terrenal, serán
resucitados, recibiendo cuerpos glorificados, poderosos, espirituales e
inmortales (1 Corintios 15:42-44).
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que
duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen
esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también
traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os
decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que
habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que
durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de
arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y
los muertos en Cristo resucitarán primero
”
(1 Tesalonicenses 4:13-16). ¿Cómo llegan
“los muertos en Cristo”
a la grandiosa
“reunión con él… en el aire”
? No, de cierto, en cuerpo de carne y sangre sino
en su nuevo cuerpo espiritual, el cual traspasa la barrera de lo material, subiendo sin dificultad y reuniéndose con el Señor
“en las nubes”
para jamás volver a la tierra.
2.
Los cristianos vivos en la tierra al regresar Cristo ¡serán transformados, sin ver muerte!
“Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos
arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en
el aire”
(1 Tesalonicenses 4:17).
“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados”
(1 Corintios 15:51).
Es decir, no todo cristiano morirá físicamente. ¿Quiénes no morirán
físicamente? Los que están vivos en la tierra en el momento de
regresar Cristo. ¿Qué les pasará? Serán transformados.
“Todos seremos transformados.”
El
cuerpo muerto
del que falleció
“en el Señor”
será transformado. Igualmente, el
cuerpo vivo
del vive
“en el Señor”
el día de su retorno será transformado. “Transformado” significa
cambio de naturaleza. El cuerpo físico será cambiado en cuerpo
espiritual.
C. El
traslado
a la reunión con Cristo
“en el aire”
.
1. El traslado a la reunión
Cristo no lo efectuamos nosotros a través de gestiones o arreglos de
nuestra parte. Más bien, Dios mismo nos arrebatará, llevándonos arriba
a la reunión
“en el aire”
.
2. Que conste: no seremos
“raptados”
o
“secuestrados”
clandestinamente por Cristo, sino
“arrebatados”
abiertamente. En definitiva, el Espíritu Santo no proyecta una
“reunión secreta”
de los santos con Cristo.
a) Al subir los cristianos
“al cielo en una nube”,
“sus enemigos los vieron”, explica
Apocalipsis 11:12.
b) Esto armoniza perfectamente con
Apocalipsis 1:7.
“He aquí que viene con las nubes, y
todo ojo le verá, y los que le traspasaron, y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.”
c) Al venir Cristo, lo que sorprende
“como ladrón”
es
“el día”, o sea
, el tiempo
de su apariencia en los cielos, y no su manera de acercarse.
1 Tesalonicenses 4:16
y 5:1-4.
(1) Cristo no viene
silenciosamente, sino
“con voz de arcángel, y con trompeta de Dios”. El ladrón no anuncia su acercamiento, sonando trompeta, pero Cristo, sí, ¡lo hace!
(2) ¿Qué es lo que sorprende
“como ladrón”
?
“Pero vosotros sabéis perfectamente que
el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche
; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos
destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no
escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que
aquel día os sorprenda como ladrón
”
(1 Tesalonicenses 5:2-4).
(3) El
tiempo de la Segunda Venida sorprende, pero no a los cristianos despiertos sino
solo a la gente que duerme en las tinieblas de la ignorancia y el pecado.
IV. Invitación.
A. ¿
Quiénes
tendrán la dicha de ser arrebatados
“en las nubes”
para aquella
“reunión”
con el Señor? Son
identificados
en
1 Tesalonicenses 5:8-11.
1. Los que, siendo
“del día”
, son
“sobrios”
y vestidos correctamente.
“Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos
vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación
como yelmo”
(5:8).
a)
“Sobrios”, y no borrachos, chiflados o superficiales.
b)
“Del día”, y no de las tinieblas, bajo cuyo manto las personas impías cometen pecados de toda suerte.
“Y no participéis en las
obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto”
(Efesios 5:11-12).
c) ¿Viste usted la
“coraza de fe y de amor”? ¿Posee el
“yelmo”
de
“la esperanza de salvación”? El
“yelmo”
era parte de la armadura antigua que protegía la cabeza. La
“esperanza de salvación”
protege la cabeza, es decir, la mente y el espíritu, del
cristiano de lesiones o golpes potencialmente mortales para el alma.
La protege de muchos males. La
“coraza”, también una pieza de armadura, protegía el pecho y la espalda. La
“coraza de fe y de amor”
protege y fortaleza al corazón del cristiano. Quienquiera carezca
de estas dos piezas, la coraza y el yelmo, no estará vestido para
subir a la gloriosa reunión con el Señor.
2. Los que
no son puestos
“para ira”.
“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar
salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por
nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente
con él”
(5:9-10).
a) A ningún ser humano Dios lo pone, arbitraria o irrevocablemente,
“para ira”
, es decir, como blanco de la
“ira del Cordero… en el gran día de su ira”
(Apocalipsis 6:15-17). Al contrario, él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). El hombre mismo es quien se pone
“para ira”
, entregándose a las
“obras infructuosas de las tinieblas
” y rehusando tercamente prestar atención a su Creador.
b) Y usted, respetado amigo,
¿para qué se pone usted en esta vida?
¿Acaso como blanco para la ira de Dios? ¿Piensa apelar a su misericordia en el día de ser llamado a cuentas?
“Destrucción repentina”
sobreviene a quienes albergan tan vana esperanza,
“y no escaparán", como ya leyéramos en el 5:3.
3. ¿
Quiénes
tendrán la dicha de ser arrebatados
“en las nubes”
para aquella
“reunión”
con el Señor?
Los que viven
“juntamente con él”
en esta vida presente.
“Para que ya sea que velemos, o que durmamos,
vivamos juntamente con él
”
(5:10).
B. Volvemos a preguntar,
como al principio: ¿Ya ha sometido usted su nombre a Dios para ser
incluido en la “lista de invitados” a la reunión con Cristo? Los
pasos recurridos
para el sometimiento son: creer, arrepentirse y bautizarse
“para perdón de los pecados”
(Hechos 2:38).
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